Ángeles judíos
Fundidos estrechamente con los cristianos, el judaismo tradicional nos habla de los ángeles desde la época del Segundo Templo, en los años 515 a. C. al 70 d. C. Aseguran que cuidan y protegen a las personas fieles que cumplen las leyes divinas, no aportando ayuda por tanto a los malvados o infieles. Igualmente, algunos de estos ángeles desobedecieron a Dios y ahora están excluidos de sus beneficios eternos.
Aunque las referencias a ellos no son abundantes y se les confunde, deliberadamente o por error, con los malakh, los mensajeros o profetas, salvo en el Pentateuco, ningún texto aporta datos clarificadores, especialmente el Misná, en donde incluso se discute su naturaleza y función. Hay que recordar que el Pentateuco (en griegopenta, «cinco»; teuk, «libro») es un tratado que engloba los primeros cinco libros del Antiguo Testamento, a saber: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
Entre los ángeles mencionados destacan, no obstante, Ezequiel, Zacarías y Daniel, y cuatro arcángeles únicos, Rafael, Gabriel, Miguel y Uriel, todos ellos formados entre el segundo y el quinto día de la Creación. Pueden vaticinar el futuro, volar silenciosamente, mover objetos y hablar cualquier idioma, aunque el hebreo es el habitual.
Quienes les han visto dicen que de su cuerpo emana una intensa luz, que poseen inteligencia suprema y que adoptan cualquier forma, humana o animal. En el primer Libro de Enoc se hace referencia a los ángeles y querubines bajo esta clasificación:
- Ragüel: deseo de Dios.
- Barachiel: bendición de Dios.
- Malthiel: amor de Dios.
- Jehudiel: paz de Dios.
- Saethiel: temor de Dios.
Hay otros dos con iconografías bien definidas:
- Jofiel: se le representa con una espada de fuego y fue el que expulsó del paraíso a Adán y a Eva.
- Zatquiel: se le representa con un rayo en la mano y seguramente fue quien detuvo la mano de Abraham cuando iba a matar a Isaac.
Según libros antiguos, de la naturaleza espiritual de los ángeles se deriva su inmortalidad natural, asegurándose que «Ellos, los resucitados, ya no pueden morir, pues son semejantes al Creador». Después aseguran que fueron sometidos a una prueba moral, pues se encontraban en estado de peregrinación por el cual debían merecer, con la ayuda de la gracia y mediante su libre cooperación, la visión beatífica de Dios en un estado definitivo. Los ángeles buenos que salieron airosos recibieron como recompensa la felicidad eterna del Cielo.
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