También hay una jerarquía en los demonios, puesto que sin haber perdido sus atributos naturales, continúan ordenados entre sí como lo estuvieron desde que fueron creados, subordinados los inferiores a los superiores; sin embargo, están sometidos totalmente al poder de Dios, y son dominados por los ángeles bienaventurados en la medida que la gracia sobrepasa a la naturaleza.

Además, entre los demonios no existe la caridad o el amor, sino que mutuamente se odian, como odian también a los hombres, a los ángeles y a todo lo que procede de Dios.

 





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