• Himno de Laudes al Ángel de la Guarda
Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día. Aunque espíritu invisible, sé que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones y cuentas todos mis pasos. En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi pecho tus alas de nácar y oro. Ángel de Dios, que yo escuche tu mensaje y que lo siga, que vaya siempre contigo hacia Dios, que me lo envía. Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía. En presencia de los ángeles, suba al cielo nuestro canto: gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo. Amén.

• Oraciones al Ángel de la Guarda
Ángel Santo, amado de Dios,
que después de haberme tomado,
por disposición divina, bajo tu bienaventurada guarda,
jamás cesas de defenderme, de iluminarme y de dirigirme.
Yo te venero como mi protector, te amo como mi custodio;
me someto a tu dirección y me entrego todo a ti, para ser gobernado por ti.
Te ruego, por lo tanto, y por amor a Jesucristo te suplico,
que cuando sea ingrato para ti y obstinadamente sordo a tus inspiraciones, no quieras, a pesar de esto, abandonarme;
antes al contrario, ponme pronto en el recto camino, si me he desviado de él.
Enséñame, si soy ignorante;
levántame, si he caído;
sosténme, si estoy en peligro,
y condúceme al cielo para poseer en él una felicidad eterna.
Amén.

Ángel de la paz, Ángel de la Guarda, a quien soy encomendado,
mi defensor, mi vigilante centinela.
Gracias te doy, que me libraste de muchos daños del cuerpo y del alma.
Gracias te doy, que estando durmiendo, me velaste, y despierto, me encaminaste;
al oído, con santas inspiraciones me avisaste.
Perdóname, amigo mío, mensajero del cielo, consejero, protector y fiel guarda mía.
Muro fuerte de mi alma, defensor y compañero celestial.
En mis desobediencias, vilezas y descortesías,
ayúdame y guárdame siempre de noche y de día.
Amén.

• Oración a un ángel desconocido

Yo me siento aquí en el silencio,
cierro mis ojos y los imagino,
y me maravilla lo que veo en los sueños.
Háganse en la vida realmente,
pues nos imagino a ambos en reunión,
con nuestras sonrisas y nuestros corazones que se unen.
Yo imagino el contacto de nuestras manos
cuando nosotros caminamos bajo los cielos a la luz de la luna,
sabiendo la intensidad de nuestros sentimientos
cuando nos vemos profundamente.
Imagino que nuestros cuerpos están entrelazados,
el amor haciendo uno solo,
con una sonrisa,
pues ello nos produce felicidad.
Yo imagino tu bondad,
tu caricia mansa,
un escalofrío que llega a mí y que es suprimido.
Yo imagino tu amor,
una reunión de mentes,
un amante, un amigo,
tal para cual.
Imagino un amor tan raro,
perfecto y correcto,
que cuando pienso en ello,
en alguien eterno,
¡pienso en ti!
en mi ángel protector.


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