SIBILA
En la Roma imperial existían unos libros profetices que eran guardados en el Templo de Apolo Palatino y en los cuales había toda clase de referencias para evitar la ira de los dioses y los demonios. Estos libros fueron manejados inicialmente por Tarquinio el Soberbio, de la Sibila (mujer sabia) de Cumas, y pudiera ser considerado como una alternativa al Necronomicón.
EL ORÁCULO DE LA CASA HANNAH
El cráneo de una hembra, blanco e intacto, fue excavado por Alaister, como una demostración de su dominio en el reino de los demonios. Lo sacó de las ruinas del Templo de Delphi y empleando un ritual mágico, volvió a llamar al espíritu del cráneo.
MAGOS
Ángeles y magos no mezclan bien. Esto no es debido a un conflicto directo, sino al hecho de que los magos desean a menudo adquirir poderes que son exclusivos de los ángeles. Los magos frecuentemente son desconfiados de lo que ellos no pueden controlar, y desean conseguir cierta inmunidad e inmortalidad por el mero hecho de tener conocimientos, olvidando que estos atributos los concede Dios directamente. Los ángeles tienen sus propios aliados y compañeros, no efectúan sus acciones en solitario como los magos, ni tampoco tratan de intimidar o impresionar a las gentes con sus poderes.
ESPÍRITUS
Es probable que ángeles y espíritus sean los mismos para las personas, pues con frecuencia su forma de aparecerse es similar y rápida.
Ambos comunican sus mensajes con rapidez, tienen apariencia etérea y blanca, además de ser capaces de desplazarse sin tocar el suelo o hacer ruido. La diferencia está en su procedencia, pues mientras que los ángeles provienen y habitan en el Cielo, los espíritus son mundanos, seres que antes ocuparon un cuerpo terrenal y que ahora vagan en espera de su nuevo destino.
LA INQUISICIÓN
La Inquisición habrá encontrado con frecuencia manifestaciones demoníacas y probablemente presencias angélicas. Su mayor error es que ha confundido unos con otros y ha metido en prisión o quemado en la hoguera a personas que manifestaban haber visto ángeles, aunque durante los interrogatorios incruentos han sido considerados como demonios.
Hoy sabemos que es más fácil contactar con los ángeles que con el diablo, pues éste viene sin que nadie le llame.
Anteriormente y posiblemente ahora, cualquier ceremonia mística para convocar a los seres del más allá, fantasmas, espíritus, demonios o ángeles, era considerada unilateralmente como una llamada a Satanás, con las consecuencias que los inquisidores le daban. El castigo era terrible para tal herejía, ya lo sabemos, pues el acusado era siempre culpable y reo de castigos graves.

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